Crédito revolvente

Línea de crédito revolvente para tu negocio

Un cupo de dinero aprobado que dispones cuando lo necesitas, repones al pagar y vuelves a usar. Pensado para el flujo que sube y baja de una PyME, sin pedir un crédito nuevo cada vez.

La línea de crédito revolvente es, probablemente, la herramienta de liquidez más versátil para un negocio en marcha. En lugar de prestarte un monto único que pagas en cuotas fijas hasta liquidarlo, la financiera te aprueba un límite —por ejemplo, dos millones de pesos— del que tomas solo lo que necesitas, cuando lo necesitas. A eso se le llama disponer. Conforme pagas lo dispuesto, ese espacio se libera y vuelve a quedar disponible para una próxima ocasión. Por eso se llama revolvente: el cupo gira contigo.

Cómo funciona en la práctica

Imagina que tu negocio tiene una línea autorizada por $1,500,000. En enero compras inventario para la temporada y dispones $600,000. Durante febrero y marzo vendes, cobras y abonas $400,000 a la línea. En ese momento tu saldo es de $200,000 y vuelves a tener $1,300,000 disponibles. Si en abril surge una oportunidad —un proveedor que da descuento por pago anticipado, una orden grande que financiar—, dispones otra vez sin volver a iniciar todo el trámite. La línea queda viva y lista mientras esté vigente.

El punto clave, y la razón por la que muchas PyMEs prefieren este esquema, es que solo pagas intereses por lo que efectivamente dispones y por el tiempo que lo tienes prestado. Si tu línea es de $1,500,000 pero solo usaste $200,000, los intereses se calculan sobre esos $200,000. El resto está disponible sin generar costo financiero, funcionando como un colchón al que recurres únicamente cuando hace falta.

Para qué tipo de negocio tiene sentido

La línea revolvente brilla cuando los ingresos y los gastos de tu negocio no caen al mismo tiempo. Es el caso de buena parte de las PyMEs mexicanas:

  • Comercios y distribuidores con temporadas marcadas (fin de año, regreso a clases, Hot Sale, fiestas patrias) que necesitan inventario antes de vender.
  • Empresas que venden a crédito y deben cubrir nómina, renta y proveedores mientras esperan a que sus clientes paguen a 30, 60 o 90 días.
  • Negocios de servicios o manufactura que toman proyectos puntuales y requieren capital de arranque que recuperan al cobrar el avance o la entrega.
  • Quien quiere tener un respaldo siempre listo para imprevistos —una reparación, una oportunidad de compra— sin endeudarse de más “por si acaso”.

Línea revolvente vs. crédito simple

Es la pregunta más frecuente, así que vale la pena separarlas con claridad. Un crédito simple entrega todo el monto de una sola vez y lo pagas en un calendario fijo de cuotas hasta liquidarlo; es ideal cuando sabes exactamente cuánto necesitas y para qué —comprar una máquina, remodelar un local, adquirir una flotilla—. Una línea revolvente, en cambio, no te entrega nada hasta que dispones, se ajusta a un capital de trabajo que cambia mes con mes y se reutiliza sin volver a tramitar.

Regla práctica: si vas a comprar un activo concreto, piensa en crédito simple. Si lo que necesitas es oxígeno para la operación que entra y sale, piensa en línea revolvente.

No son excluyentes. Muchos negocios sanos combinan ambos: un crédito simple para el equipo grande y una línea revolvente para respirar mes a mes. En Caudal te ayudamos a ver, con números, cuál encaja mejor con tu situación —o si conviene tener los dos.

Monto típico
$100k – $5M
Disposición
Revolvente
Plazo de la línea
12 meses renovable
Uso
Flujo / capital de trabajo

Rangos típicos del mercado PyME en México, a modo de referencia. El monto, el plazo y las condiciones finales dependen de cada financiera y del perfil de tu empresa. Caudal no otorga crédito ni garantiza tasas u ofertas.

Qué necesitas para precalificar

Lo bueno de Caudal es que no empiezas llenando formularios eternos ni juntando carpetas. Para darte una primera lectura realista de a qué puedes aspirar, normalmente basta con:

  • Tu RFC y los datos generales de la empresa o persona física con actividad empresarial.
  • Antigüedad operando (en general, las financieras buscan al menos 1 a 2 años de operación comprobable).
  • Una idea de tus ventas anuales y de cómo se comporta tu flujo a lo largo del año.
  • Información fiscal y financiera reciente, que puedes compartir de dos formas, según te resulte más cómodo.
La forma más rápida: conecta tu SAT. Al autorizar la conexión con tu e.firma o CIEC, leemos directo tu situación fiscal y tu historial de facturación —sin que tengas que recopilar y subir documentos a mano—. Con eso precalificamos tu negocio en minutos y vemos qué financieras de la red encajan. Si prefieres no conectar, también puedes subir tus estados financieros y de cuenta. Conoce el detalle en Conecta tu SAT.

Cómo te acompaña Caudal

Caudal es la experiencia digital de crédito PyME de la red Creditaria, con 18 años de respaldo. No prestamos dinero: somos neutrales y te conectamos con varias financieras —banca de desarrollo como NAFIN, bancos, SOFOMes y fintech de crédito— para que compares en un mismo lugar. Recopilamos una sola vez la información de tu negocio, la presentamos a las opciones que mejor embonan y te ayudamos a leer las condiciones de cada una en términos claros. Para ti no tiene costo: la comisión la paga la financiera que termina fondeando tu línea.

Así puedes decidir con calma cuál te conviene, sin gastar semanas tocando puertas una por una y sin presión por aceptar la primera oferta que aparezca.

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